Hace unas horas acabo de regresar de una charla en el centro de Amma en Granollers, en Barcelona, impartida por Swami Shubamritananda, discípulo de Amma.
Este tipo de espacios invitan a algo que muchas veces dejamos de lado: detenernos.
Observar.
Y ordenar lo que estamos pensando.
En el ritmo habitual —trabajo, decisiones, responsabilidades— no siempre nos damos ese tiempo.
Y, sin embargo, es ahí donde muchas veces se define cómo vivimos lo que nos ocurre.
Durante la charla, el Swami compartió un ejemplo muy sencillo.
Una persona recibe la noticia de que no le van a renovar el contrato de alquiler.
Tiene poco margen de reacción.
Y empieza a pensar.
Recuerda que tiene un amigo cercano.
Un amigo con el que tiene buena relación, al que incluso ha ayudado en otras ocasiones.
Pero aparecen pensamientos:
“Capaz no me va a atender.”
“Capaz no me va a ayudar.”
Lo llama.
No le responde.
Y lo interpreta:
“Ya lo sabía.”
Aun así, decide ir a su casa.
Llama a la puerta.
El amigo abre y le dice:
“Hola, ¿cómo estás? Pasa.”
Y en ese momento, la persona responde:
“No, no, no… no quiero entrar, ya sé que es muy tarde.”
Y se va.
Nada había cambiado fuera.
Pero dentro, ya estaba todo decidido.
Este ejemplo refleja algo que ocurre constantemente.
La mente no solo observa.
Interpreta.
Anticipa.
Completa lo que no sabe.
Y, a partir de ahí, construye una versión de la realidad.
El problema no es que esto ocurra.
El problema es no darnos cuenta de ello.
En muchos casos, no se trata de cambiar la realidad.
Se trata de observar cómo la estamos interpretando.
Dar un paso atrás.
Y preguntarnos:
¿Qué está ocurriendo realmente?
Sin añadir.
Sin anticipar.
Sin completar.
Ese pequeño cambio puede modificar completamente la forma en la que decidimos.
Pensar forma parte del proceso.
Pero quedarse únicamente en el pensamiento puede alejarnos de la realidad.
En muchas ocasiones, no es la falta de opciones lo que limita.
Es la forma en la que las interpretamos.
Quizás la cuestión no es solo qué está ocurriendo.
Sino desde dónde lo estamos viviendo.
Porque, en muchas ocasiones, no es la realidad la que nos condiciona…
sino la forma en la que la interpretamos.
Y ahí es donde empieza, realmente, cualquier cambio.
Francys Villegas
Abogada especialista en extranjería y movilidad internacional en España
Politóloga

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