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Contratar talento extranjero en España: lo que muchas empresas descubren demasiado tarde

Cada vez es más frecuente que empresas en España quieran incorporar talento internacional.

Ingenieros, técnicos, perfiles especializados… especialmente de países como Venezuela, donde existe una alta cualificación profesional.

Y, en muchos casos, la necesidad es real.

Pero también lo es un error muy habitual.

Pensar que se trata simplemente de contratar.

No es un proceso de contratación. Es un proceso migratorio

Uno de los errores más comunes que veo en empresas es asumir que, una vez identificado el talento, el proceso será rápido.

Y no lo es.

Cuando hablamos de contratación de trabajadores extranjeros no residentes, entramos en un procedimiento regulado, con fases, requisitos y tiempos que no dependen de la urgencia de la empresa.

El primer filtro: demostrar que no hay candidatos en España

En la práctica, esto implica gestionar una oferta de empleo a través de los servicios públicos y obtener un certificado que acredite la inexistencia de candidatos adecuados.

Sin este paso, el procedimiento no puede avanzar en la mayoría de los casos.

Y además, este certificado tiene una validez limitada, lo que obliga a una planificación precisa de los tiempos.

La coherencia lo es todo

Otro punto crítico —y muchas veces ignorado— es la coherencia de la oferta laboral.

Las condiciones ofrecidas al trabajador extranjero deben ser exactamente las mismas que se han ofrecido en el mercado nacional.

No es viable ofrecer condiciones poco atractivas localmente y mejorar la propuesta únicamente en el expediente migratorio.

La administración revisa esta coherencia.

Y cuando no existe, el procedimiento se debilita.

No todas las empresas están en posición de contratar talento extranjero

No basta con querer contratar.

La empresa debe demostrar que tiene capacidad económica suficiente para asumir esa contratación y sostenerla en el tiempo.

Aspectos como la antigüedad de la empresa, la continuidad de la actividad o la estructura real del negocio pueden influir directamente en la viabilidad del proceso.

El coste de hacerlo mal

Muchas empresas inician estos procedimientos sin una planificación adecuada.

Y cuando el expediente no es favorable, las tasas administrativas no se devuelven.

Esto significa que cada intento fallido no solo implica tiempo perdido, sino también un coste económico directo.

Cuando el talento llega… y se pierde

Hay un aspecto que pocas empresas consideran.

La estrategia de contratación no termina con la concesión de la autorización.

He visto casos en los que, tras todo el proceso, el trabajador finalmente se desvincula de la empresa.

Porque no se ha planteado correctamente la contratación desde una perspectiva estratégica.

¿Y la movilidad internacional?

Para muchas empresas, especialmente aquellas con actividad internacional, la movilidad es clave.

Sin embargo, no todas las autorizaciones permiten una libre prestación de servicios en otros países de la Unión Europea.

Y este es un punto que debe analizarse antes de iniciar cualquier proceso.

Existen vías más ágiles… pero no siempre aplican

En determinados casos, como cuando existen acuerdos internacionales con ciertos países, el procedimiento puede simplificarse.

Pero estas excepciones deben analizarse de forma individual.

No son aplicables a todos los perfiles ni a todas las situaciones.

Cuidado con las excepciones: no todo es más fácil

Por ejemplo, en perfiles procedentes de países como Chile o Perú, no siempre se exige una homologación previa de los títulos académicos.

Sin embargo, esto no significa que no deba acreditarse la capacitación profesional.

Es imprescindible demostrar la experiencia real en el sector, la trayectoria profesional y la adecuación del perfil al puesto ofertado.

Uno de los errores más frecuentes es presentar un perfil que no encaja con la propuesta laboral.

Y cuando no existe coherencia entre el puesto ofertado y la experiencia acreditada, el expediente pierde solidez.

Porque, incluso en los procedimientos más ágiles, la administración sigue valorando la lógica del conjunto.

Conclusión: contratar talento extranjero no es una decisión operativa, es una decisión estratégica

Incorporar talento internacional puede ser una gran oportunidad para una empresa.

Pero también es un proceso complejo que requiere planificación, coherencia y una visión clara.

Porque no se trata solo de encontrar al candidato adecuado.

Se trata de hacerlo viable desde el punto de vista jurídico.

Valoración jurídica previa

La mayoría de los problemas en estos procesos no vienen por falta de necesidad de contratación.

Vienen por falta de estrategia.

Antes de iniciar un proceso de contratación internacional, es fundamental analizar la viabilidad del caso.

Una valoración jurídica previa permite:

– evaluar si el proceso es viable
– definir la mejor estrategia
– evitar costes innecesarios
– optimizar tiempos

 Si tu empresa está valorando incorporar talento extranjero, es recomendable realizar una valoración jurídica previa para estructurar correctamente el proceso desde el inicio.

Francys Villegas

Abogada especialista en extranjería y movilidad internacional en España
Politóloga

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